TERMINOLOGÍA DIAGNÓSTICA EN EL SÍNDROME DE DOLOR MIOFASCIAL. INTEGRANDO EL “PUNTO GATILLO MIOFASCIAL” EN LA PROBLEMÁTICA DEL PACIENTE.


Siguiendo con las entradas terminológicas en lo que respeta a la temática del blog…

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

O…

¿Por qué lo llaman contractura cuando quieren decir dolor?

Coincido con que los pacientes se quejan de contracturas. Coincido con que los médicos diagnostican contracturas. Asumo, como la mayoría de los fisioterapeutas, esta nomenclatura para ¿usar el mismo idioma?

RAE: Med. Contracción involuntaria, duradera o permanente, de uno o más grupos musculares.

DeCS: Acortamiento prolongado del músculo u otro tejido blando alrededor de una articulación, que impide el movimiento de dicha articulación.

Diccionario médico Universidad de Salamanca: Contracción involuntaria, duradera o permanente, de uno o más grupos musculares.

Diccionario médico ilustrado de Melloni: Contracción permanente debida a espasmo tónico, atrofia muscular o cicatrices.

¿DÓNDE ESTÁ EL DOLOR?

La queja principal del paciente que acude a la consulta con síndrome de dolor miofascial (SDM) (conjunto de signos y síntomas causados por puntos gatillo miofasciales (PGM)) lo hace motivado por el dolor que éstos causan.

Sabemos que los PGM son patología neuromuscular que ocasiona contracturas musculares (así lo llaman muchos pacientes y profesionales)… o mejor dicho síntomas sensoriales, motores y autonómicos. El protagonista del problema de los pacientes que atiendo con SDM, en primer lugar, acostumbra a ser el dolor. Quedan en un segundo plano alteraciones motoras como falta de fuerza, bandas tensas con el consecuente acortamiento, alteraciones propioceptivas… Es más, cuántas veces se ha ido a casa el paciente feliz, sin dolor pero con banda tensa (reconozcamos, aunque se quite el dolor la mayoría de veces se palpa todavía la banda tensa, aunque no tan notable). Convencido de que ya no tiene contractura.

Si el diagnóstico se basa en determinar la naturaleza de la enfermedad (Diccionario médico ilustrado de Melloni) ¿quizás lo más sensato sería decir disfunción neuromuscular? Se usa disfunción articular a menudo en la jerga fisioterapéutica para hablar de una articulación con problemas que tanto pueden ser hiperalgesia como inestabilidad como rigidez.

https://elblogdelospuntosgatillo.files.wordpress.com/2013/01/unionneuromuscular.jpg?w=300

Si nos ponemos médicos, vemos que en el diagnóstico médico, basado en la ICD, existen diferentes enfoques diagnósticos

  • Basados en la naturaleza subyacente del problema: Bursitis olecraniana.
  • Otras que ya se alejan un poco de la naturaleza del problema pero lo describen en sentido figurado: Capsulitis adhesiva o un poco más lejano a la naturaleza y sinónimo de la anterior: Hombro congelado.
  • Otros con nombre propio (o la suma de dos): Osgood-Schlatter.
  • Con “conjunto de signos y síntomas”: Síndrome del túnel carpiano
  • También podemos transformar el “me duele la chepa” a palabra técnica formada por un prefijo que indica el sitio y un sufijo que indica la afección: Dorsalgia.

Seguro que me dejo algunos. Reflejando los diferentes estilos se me ocurren propuestas

  • Basadas en la naturaleza subyacente del problema: Disfunción neuromuscular
  • Otras que ya se alejan un poco de la naturaleza del problema pero lo describen en sentido figurado: Placa motora incontinente. Este suena mejor en inglés: “incontinent endplate”
  • Basado en nombre propio: Travell-Simons (Ahora que ya están muertos, se les puede rendir tributo). Este tiene su gracia: Tengo un Travell-Simons que no me deja vivir, hoy he inactivado un Travell-Simons…
  • Con conjunto de signos y síntomas: Este ya está inventado: Síndrome miofascial, de dolor miofascial, dolor y disfunción miofascial… Aunque la queja ¿Es solamente miofascial?

Si recurrimos a la ICD ya tenemos contractura y mialgia. Las dos pueden valer. A priori mejor mialgia, pues le da coherencia con la queja habitual del paciente. Pero contractura… siempre está. Tenemos banda tensa produzca dolor o no lo produzca (aunque al paciente le dé lo mismo si tiene o no tiene banda tensa).

Si nos vamos a la vertiente fisioterapéutica del diagnóstico funcional, usando el modelo biopsicosocial sobre el que se estructura la ICF (el lenguaje estandarizado para describir el estado de salud del paciente y a menudo propuesto su uso para el diagnóstico de fisioterapia) el diagnóstico se hace amplio utilizando múltiples descriptores para los múltiples déficits funcionales, limitaciones de actividad y restricciones de participación que pueden provocar los PGMs. Es decir, estamos ante alteraciones sensitivas y dolor, alteraciones de la movilidad tales como rigidez muscular, alteraciones en el tono o en la fuerza muscular, así como la ejecución de movimientos voluntarios. Dentro del diagnóstico de fisioterapia caben limitaciones en la actividad tales como no poder andar o hacerlo con dificultad o restricciones en la participación en el caso de no poder desenvolver un determinado trabajo.

La cosa se complica cuando los PGM forman parte de otros procesos médicos como epicondilalgias, cefaleas tensionales, conflictos subacromiales y un gran grupo de problemas musculoesqueléticos donde se entremezclan disfunciones neuromusculares y disfunciones articulares y alteraciones en el proceso de la información y la consecuente modulación que hace el sistema nervioso. En muchos de estos casos, las pruebas de imagen han demostrado aportar poco al manejo del problema, como seguramente lo haga una prueba objetiva de un punto gatillo para determinar si éste presenta o no un problema de salud para el paciente. Quizás entonces lo más sensato sea llamarlo cervicalgia, epicondilalgia o la algia que corresponda según región. Para no simplificar excesivamente el problema. Es un diagnóstico simple, pero quizás el más real.

Aún teniendo en cuenta que existe la disfunción neuromuscular, el problema a menudo se integra en un estado patológico multiestructural que a menudo puede ser diagnosticado por el médico como algia mecánica regional. Dejando la puerta abierta a la exploración y el tratamiento de los PGM (Travell-Simons, incontinent endplates, disfunción neuromuscular) juntamente con el resto de elementos del sistema neuromusculoesquelético.

Desde el punto de vista fisioterapéutico habrá que considerar el estado de salud de forma global. Asumiendo que el problema no es un PGM, si no la pérdida de la salud. Y su tratamiento puede ser asumido pensando no solamente en una disfunción neuromuscular sino en todo el conjunto de componentes de la salud. Entonces, vamos a imaginar que somos un hematólogo y a nuestra mujer le duele el cuello por culpa del mal uso y la mala función de los músculos y articulaciones de la región (siguiendo el ejemplo de la entrada de Orlando).

Me declaro partidario a atender pacientes diagnosticados de cervicalgia realizando un diagnóstico de fisioterapia basado en el modelo biopsicosocial y a apodar la disfunción neuromuscular para su estudio particular. Pero no como etiqueta diagnóstica para el paciente.

¿Tratamos personas o PGM?

Xavier Sala Garcia

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